domingo, 31 de marzo de 2013

Me endulzas la vida.

Terminé durmiendo y despertando a besos a ese chico de la sonrisa bonita que conocí una noche de verano con alguna que otra copa de más encima. Terminé viéndole preparar el desayuno para dos. Porque si esa noche me hubiesen dicho que iba a terminar andando por un paseo marítimo agarrada de su mano y riéndome de sus tonterías, las cuales amo, no me lo habría creído. Quien se iba a imaginar que te gustaría pasar las tardes en mi cama viendo mis películas favoritas o que recorreríamos Madrid en Navidad. Ni en mis mejores sueños llegué a vernos corriendo porque perdemos un bus para irnos de compras o que los efectos de la cerveza nos haría hacer todas esas cosas que me encantan y no se pueden contar.


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